Pizza de calabacín, jamón y rúcula

Pizza de calabacin, jamon y rucola

¿Hay alguna receta más prostituida que la pizza? Lo dudo. La paella también se ha llevado su cuota de deformidades grotescas, especialmente por parte de algunos ingleses, al usar ofensas como chorizo o surimi. Pero hay que admitirlo: la pizza se lleva el primer premio cuando hablamos de desaprensivos destrozando platos a lo largo y ancho del mundo.

He visto pizzas que no creerías. Empezando por ese horror llamado pizza Hawaiana. ¿Piña en una pizza? Sólo de pensarlo me entran ganas de que un gigantesco asteroide impacte contra la tierra y extermine a toda la raza humana por permitir semejante aberración. Un bebé italiano muere cada vez que alguien pide una pizza Hawaiana. Piénsalo la próxima vez que entres en una pizzería.

Hay unas pocas normas básicas que se deben seguir para respetar la idiosincrasia pizzera, atente a ellas y todo el mundo será más feliz. Es fácil si lo intentas:

  • Nunca, nunca, nunca más de tres ingredientes en una pizza. En las pizzas menos es más. Si pones un batiburrillo de cosas encima al final no sabrá a nada reconocible. Usa pocos ingredientes pero de calidad.
  • Haz la masa de la pizza. Es muy sencilla de hacer y tardarás 15 minutos. Huye de las bases congeladas o frescas del supermercado, son muy gruesas y en general de pésima calidad.
  • Utiliza la mozzarella con moderación. La mozzarella no tiene mucho sabor porque su función principal es la de pegar los ingredientes a la base de la pizza. Si usas mozzarella fresca asegúrate de escurrirla perfectamente antes de ponerla en la pizza.
  • Las pizzas toleran muy mal los ingredientes acuosos, como por ejemplo el tomate fresco.
  • Una piedra para pizzas no es necesaria, ya que puedes poner la pizza en la base del horno los primeros minutos, pero mi experiencia es que se trata de un cacharro recomendable ya que deja la base más crujiente y ahorra tiempo de horneado.
Ingredientes (para 2 pizzas grandes)
  • 2 bolas de mozzarella fresca bien escurrida y cortada en rodajas finas, o en su defecto mozzarella ya rallada
  • Medio calabacín cortado en rodajas finas
  • 8 lonchas de jamón de Parma cortadas en trozos grandes
  • Unas hojas de rúcula

Para la masa de pizza

  • 360 gr. de harina de trigo tipo 00
  • 40 gr. de semolina o sémola de trigo duro
  • 270 gr de agua tibia
  • 8 gr. de sal
  • 4 gr. de levadura fresca

Para la salsa de tomate

  • 3 tomates maduros grandes pelados o 1 lata de tomates enteros pelados
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado y cortado en láminas finas
  • Un manojo de hojas de albahaca fresca
  • 1 cucharada de postre de vinagre de Jerez
  • Sal
Método

Para la masa de pizza

Disuelve la levadura fresca en el agua. Mezcla el resto de ingredientes para la masa de pizza en un bol grande y añade el agua con la levadura disuelta. Mezcla bien todos los ingredientes. No te preocupes si la masa está un poco pegajosa. Deja reposar unos 15 minutos.

Enharina ligeramente una superficie para amasar y deposita con cuidado la masa encima. Amásala durante unos 10 minutos con suavidad ya que la fermentación va a ser larga.

Tras el amasado debería ser suave al tacto y elástica. Divídela en 2 porciones y guardala en la nevera en dos boles ligeramente aceitados. Déjala reposar un mínimo de 12 horas, pero puede estar tranquilamente en la nevera hasta 3 días. Cuanto más tiempo, más matices y aromas desarrollará la masa.

Para la salsa de tomate

Pon el aceite a fuego mínimo en una cazuela de bordes altos, cuando el aceite esté ligeramente caliente añade el ajo laminado y déjalo durante un par de minutos con cuidado de que no se queme. Añade el tomate, sube a fuego medio y tapa la cazuela. A los 5 minutos machaca un poco el tomate ayudándote de una cuchara de madera o un tenedor y añade sal al gusto. Tapa la cazuela y remueve de vez en cuando. Puedes bajar un poco el fuego si te parece que el tomate se esta haciendo demasiado rápido.

La salsa de tomate debería estar hecha cuando veas que se separa del aceite y tiene un tono más oscuro, normalmente tras unos 30-40 minutos. Apártala del fuego y añade las hojas de albahaca y el vinagre de Jerez, remuevelo y déjalo reposar.

Para la pizza

Saca la masa de pizza de la nevera una hora antes de empezar a prepararla para que se vaya atemperando y sea más fácil darle forma.

Precalienta el horno a 250°C. La mayor parte de los hornos domésticos tienen esa temperatura máxima, pero si eres el afortunado poseedor de un horno profesional puedes precalentar a 350°C. Si tienes piedra para pizza colócala en el horno antes de encenderlo.

Para darle forma a la pizza recomendamos ver este vídeo, que es muy fácil. Yo suelo trabajar directamente encima de papel apto para horno enharinado ligeramente, de esta forma la carga de la pizza en la bandeja del horno es muy sencilla.

Una vez tengas la base de la pizza formada cubre la base con 3 ó 4 cucharadas de la salsa de tomate asegurándote de repartirla bien por toda la base. Añade la mozzarela con moderación y finalmente el calabacín.

Si no tienes piedra para pizza puedes poner el papel apto para horno (con la pizza encima evidentemente) sobre la base del horno los primeros 3 ó 4 minutos. Luego la puedes poner sobre la rejilla para hornearla normalmente.

8 minutos después de cargar la pizza en el horno sácala y añade el jamón de Parma. Hornea durante dos minutos más. Saca la pizza del horno.

Emplatado

Pon algunas hojas de rúcula sobre la pizza recién sacada del horno y sirve inmediatamente. Como dice mi amigo Héctor, que vivió un año en Italia, con la primera porción te quemas y la última te la comes fría, pero así es la vida.

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5 pensamientos en “Pizza de calabacín, jamón y rúcula

  1. Me he muerto de risa con lo del bebé italiano jajaaj! por cierto yo tampoco entiendo lo del surimi en las paellas..ni Chicote ha podido acabar con ello. En fin…pues viendo esta entrada me doy cuenta que yo hago muchas cosas mal porque a veces hago eso del batiburrillo aunque cada vez menos ehhh 🙂 nunca pongo mozarella y sí queso manchego, qué cosas 🙂 me ha encantado la receta, con jamón y rúcula! es de mis favoritas, genial.
    Ahora cada vez que vea una hawaiana (que tampoco la entiendo mucho la verdad) me acordaré de los pobres bebés italianos…qué bueno!!!
    Un diez por la foto.

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